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HAY POCAS COSAS TAN GRATIFICANTES COMO TRABAJAR CON DEDICACIÓN
Y HONRADEZ POR TU GENTE

John F. Kennedy, el trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos, dijo en su discurso de investidura el 20 de enero de 1961: “No pienses qué puede hacer tu país por ti. Piensa qué puedes hacer tú por tu país”. Sin lugar a duda, una frase poderosa que llama la atención sobre el papel que jugamos todos los ciudadanos en el presente y futuro de nuestra patria. Y es que, aunque por momentos podamos olvidarlo, el país que tenemos no es solamente el resultado de las buenas o malas decisiones que puedan tomar nuestros Gobiernos e instituciones, también, es la suma de las decisiones que tomamos a diario los empresarios, trabajadores, vendedores, maestros, padres de familia, estudiantes, etc. Como ciudadanos, todos tenemos responsabilidad en la situación actual de Panamá y, sobre todo, en su futuro.

No obstante, en términos generales, parece que los ciudadanos ya estamos haciendo todo lo que está a nuestro alcance para construir la sociedad que queremos. Aunque en nuestras fronteras no hemos sido testigos de las dinámicas que se han observado en países como Chile, Colombia, Guatemala, Francia, Estados Unidos y Canadá, tampoco hemos pasado en blanco la página de los años de pandemia. En el 2021, por ejemplo, fuimos testigos de las movilizaciones que tuvieron lugar a propósito de las reformas al Código Electoral que se discutían en la Asamblea Nacional de Diputados.

En este contexto, como es de esperarse, cada vez son menos las personas que se interesan por participar en la vida pública; sobre todo en las generaciones más jóvenes. Una situación que, si bien no es mala o buena por sí misma, nos lleva a reflexionar sobre la importancia de aprovechar las oportunidades -en caso de que se presenten- de servir al país que nos vio nacer. Particularmente, considero que tener la posibilidad de ejercer un cargo público es una ocasión que le da a uno una perspectiva totalmente diferente a la que está acostumbrado, sobre todo, para aquellas personas que usualmente nos desarrollamos profesionalmente en el sector privado. Una experiencia que nos ayuda a expandir nuestros horizontes, a ver otros puntos de vista y a tener la opción de poner nuestras ideas y propósito al servicio del interés general de todos los panameños (por supuesto, ello no implica que esto no lo podamos hacer desde la esfera privada). Sin embargo, hay pocas cosas tan gratificantes como lo es servirle con dedicación y honradez a tu país.

Además, la experiencia de la vida pública también es sumamente entretenida por la cantidad de personas e historias que tienes la posibilidad de conocer (y con las que seguramente jamás te hubieses cruzado en otros contextos). Un escenario que te impulsa a desarrollar tus habilidades personales y profesionales para el diálogo y la escucha; y que te facilita encontrar nuevas formas de hacer las cosas, muchas veces más eficientes y oportunas. También, es una experiencia que te da la opción de aprender muchísimo en temas como negociación, manejo de crisis y comunicación. Áreas del conocimiento que muchas veces damos por sentadas, pero que resultan sumamente importantes en diversos escenarios de nuestras vidas, desde lo personal hasta lo profesional.

Por esto, y retomando la frase célebre con la que inicie esta reflexión, los exhorto a todos a que se cuestionen sobre aquellas oportunidades que se les presentan para responder a la pregunta de qué podemos hacer cada uno de nosotros por nuestro país. Los impulso a tomar la decisión de aprovechar las opciones que tengan para participar por algún tiempo en la vida pública y expandir sus horizontes y capacidades personales; a través de una experiencia única a la que no tendrán acceso en ninguna otra parte. Les aseguro, que cuando llegue el momento de retirarse para dar paso a las nuevas generaciones, tendrán la satisfacción de haber trabajado con determinación y compromiso para dejar su huella en el futuro del país que nos lo ha dado todo: a nuestras familias, nuestro éxito y nuestro legado.