ALCOGAL

Alemán, Cordero, Galindo & Lee

Haber fundado Alcogal y participar en su crecimiento y desarrollo a través de los años, ha sido, sin duda alguna, uno de los mayores logros de mi vida. Una de mis fuentes de mayor satisfacción y orgullo, sin mencionar que el éxito logrado me permitió contar con los recursos económicos para educar a mis hijos en las mejores universidades del extranjero, para recorrer el mundo con ellos y Pilar, y para vivir con mucha comodidad económica en todo momento.

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Desde el inicio de la firma y hasta la fecha, la relación entre los socios ha sido de hermandad, amistad y respeto mutuo. Hemos tenido diferencias de opiniones sanas, pero nunca nos hemos ofendido o irrespetado. Tanto a nivel profesional como personal, hemos hecho lo posible por ayudarnos y apoyarnos. Ha existido un balance muy sano entre nosotros, tanto en el temperamento como en la especialización profesional, que ha resultado ser una gran fortaleza.

Embajador en los Estados Unidos

“En mis 20 años como corresponsal en Washington, he visto pasar a 10 embajadores –casi todos hombres de inteligencia y destreza diplomática– pero [Jaime] Alemán sobresale por la combinación excepcional de sus talentos. Su esposa, Pilar, es también brillante y encantadora” - Betty Brannan (Corresponsal en Washington del diario La Prensa).

Las enseñanzas de una vida de trabajo

Trabajando en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprendí una importante lección que he aplicado durante el resto de mi vida, y es que una persona de mando medio muchas veces te puede abrir y cerrar las puertas a los niveles más altos. Por eso siempre he tratado de ser cortés y consecuente con todo el mundo hasta donde sea posible.

Siempre le recomiendo a la gente joven que me pide consejo, que no se vaya directamente de la universidad a trabajar a la empresa familiar. Todas las partes se beneficiarían enormemente si el miembro de la familia obtiene experiencia propia en un lugar independiente.

Haber sido aceptado como miembro del Bar en Washington, D.C. fue un gran honor para mí y la cosecha de otro triunfo en el largo recorrido hacia la cima profesional a la que todos aspiramos llegar, y a la que solo se asciende si estamos dedicados a hacer el esfuerzo necesario. No hay atajos en la vida. O trabajas, o te quedas rezagado.